El pasado viernes se publicaron los esperadísimos test de stress de la banca europea correspondientes a 2011. Resultado para las entidades españolas: cinco suspensos sobre veinticinco grupos nacionales analizados, gran fortaleza de BBVA, Santander y CaixaBank, raquítico resultado de Bankia y Banca Cívica y, no menos destacable, un majestuoso primer lugar europeo por solvencia atribuido a Banca March con un 23,5% de ratio de capital de primera calidad (Core Tier 1). Los suspenidos son los “sospechosos habituales”: CAM, un zombie en espera de intervención; Unnim, pendiente de que alguien la compre en breve a un precio digno; CatalunyaCaixa, un paciente que lleva 3 años en la UVI con su deuda calificada como bonos-basura; y Pastor, lacerante ejemplo de las dificultades de la banca mediana española. Sorprende, sin embargo, la inclusión del grupo CAI-Círculo-Badajoz, especialmente porque ha sido el único proceso de integración de cajas que no ha requerido ayudas del FROB. A modo de recordatorio, los suspendidos en 2010, con un test en teoría más benévolo, fueron: Caja España-Duero, Banca Cívica, Unnim, CatalunyaCaixa y Cajasur (ya intervenida). Como nota colateral, señalar que el Gobernador del Banco de España se ha apresurado a indicar que, si se contabilizan las provisiones genéricas y los bonos convertibles, todas las entidades financieras españolas superan el test de stress (sic.) aunque, en sentido contrario, si no se contabilizaran las ayudas comprometidas por el FROB, el suspenso hubiera alcanzado a un total de nueve entidades y hubiera dejado en el margen del 5%-6% a otras seis. Especialmente curioso resulta el criterio utilizado para contabilizar el Core Tier 1 de Bankia, Banca Cívica y BMN: se les ha permitido incluir como fondos propios de máxima calidad un total de 7.006 millones de euros que esperan obtener en sus respectivas salidas a Bolsa o, si ello no es posible, su aportación equivalente por parte del FROB. Sorprendente criterio de prudencia contable el aplicado a estas entidades, que les permite apuntarse como capital unos fondos que ni tienen al tiempo del análisis ni tienen plenamente garantizados en el futuro.
Explicado en palabras coloquiales, el famoso test de stress es como una especie de análisis de sensibilidad en el que se mide la resistencia del denominado Core Tier 1 (es decir, Capital + Reservas) de una Entidad Financiera ante diversos escenarios adversos en las variables del mercado para los meses inmediatamente siguientes. El “escenario adverso” que se utiliza para valorar el resultado del análisis en España es, a grandes rasgos, el siguiente: 1) Reducción del PIB en un 4,6% para 2012; 2) Caida del 21,9% adicional del precio de la vivienda entre 2011 y 2012 y del 46,7% en el precio del suelo; y 3) Traslación directa del incremento del diferencial soberano al coste de financiación mayorista (en España llegó a +370 bp en Julio 2011). El ratio mínimo de Core Tier 1 que se exige para superar el test en el peor escenario posible es del 5%. Por debajo de ese ratio se suspende, si se está entre el 5% y el 6% se recibe un warning (aviso) y si se está por encima del 6% se entiende que se tiene plena solvencia.
Dicho lo anterior, lo verdaderamente cierto es que la única opinión realmente válida acerca de la solvencia de una Entidad Financiera es la del analista de turno, entre otros, de Goldman Sachs, Apollo Investments, Och-Ziff, Carval Investors, los gestores de fondos soberanos chinos y de Oriente Medio, y algún que otro fondo de pensiones occidental… Porque son ellos y nadie más que ellos los que dan las órdenes de compra para las emisiones de deuda/equity de las Entidades Financieras europeas. Y lo cierto es que ninguno de ellos (podriamos decir que el “consenso de los mercados” para incluirlos a todos) se cree ni una línea de los resultados de los test en Europa y, especialmente, en España. La demostración más simple y palpable de dicha falta de confianza es que ninguna Entidad Financiera española, con la excepción puntual de Banco Santander, BBVA y CaixaBank, es capaz de obtener financiación mayorista sin el aval del Estado y el apoyo del BCE. Tal y como está la situación en estos momentos, nadie se cree nada más allá de los análisis (confidenciales por definición) de sus propios servicios de estudios.
La realidad es que los resultados de este test de stress, igual que todos los anteriores, ha sido “cocinado” entre los bancos centrales con el consentimiento de la European Banking Association (EBA) y no contribuyen a calmar los mercados ni a transmitir confianza a los inversores. Lo cierto es que únicamente sirven para ganar un cierto tiempo hasta que los mercados, nerviosos como hacía décadas que no estaban, vuelvan a exigir una nueva señal regulatoria del nivel teórico de solvencia de las Entidades Financieras europeas. Las razones principales para ello son:
1) La falta de criterios de valoración homogéneos y consensuados entre todos los Estados participantes en el test.Como bien indica Miquel Roig en su certero análisis publicado por Expansión, los alemanes están molestos por la no inclusión de los “silent capital” (híbridos de acciones/deuda) de sus politizados bancos regionales y España clama al cielo por la no inclusión de las provisiones genéricas ni de los bonos convertibles (aunque no dice nada sobre las ayudas, presentes y futuras, del FROB).
2) Falta de verdadera capacidad coercitiva para imponer las acciones necesarias para corregir los desequilibrios detectados. Al no haber criterios homogéneos y tampoco disponer de un sistema realmente eficiente de supervisión bancaria a nivel pan-europeo, la responsabilidad de exigir la recapitalización de un banco suspendido queda en manos de los reguladores nacionales. Mientras el Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios pedía medidas de recapitalización, el Banco de España ya se ha apresurado a manifestar, por boca del Gobernador, que aquí no pasa nada. Que nosotros sí contabilizamos las provisiones genéricas y los bonos convertibles y por, tanto, a efectos nacionales todas las entidades españolas superan el test de stress y no hay que tomar medidas adicionales de mejora de solvencia. ¿Pero no habíamos quedado que la CAM está a punto de ser intervenida?, ¿Y que la deuda de CatalunyaCaixa está calificada como Speculative Grade, es decir, deuda solo comprable por los gestores de distressed debt más agresivos?. No parece que la opinión del regulador sea muy consistente con la opinión de quienes, al fin y al cabo, compran la deuda de las entidades en los mercados internacionales.
3) La exclusión del riesgo de impago (default) de la deuda soberana. Se trata, sin duda, del más sangrante de los déficits del test. El conjunto de bancos somentidos a las pruebas acumulan un total de 194.100 millones de euros de los paises rescatados: Irlanda (52.700), Portugal (43.200) y Grecia (98.200). Si añadimos a la lista a España, nos encontramos que, únicamente las entidades españolas, acumulan la friolera de 222.735 millones adicionales. La primera y más consensuada reacción de los analistas es que la no inclusión del riesgo de impago de los países rescatados desvirtúa el resultado del test. Que Grecia va a caer en default es algo que nadie duda a estas alturas, únicamente se discute el tamaño de la quita (o el haircut, como decimos ahora utilizando la última palabra de moda en finanzas). Si la quita es del 30%, el impacto es de 32.000 millones de euros en las cuentas de los 91 bancos sometidos al test. Nada inasumible, desde luego, pero que modificaría sustancialmente los resultados del test. Cosa muy distinta sería si el test contemplara una quita semejante de la deuda de España o, no digamos, de la mismísima Italia.
En definitiva, como muy bien apuntaba un analista el mismo día de publicación de los resultados del test, nada nuevo bajo el sol. Las entidades que viven de la respiración asistida del FROB y la benevolencia del BdE siguen a lo suyo y las que tienen planes de salir a Bolsa están más preocupadas por lo que piensan en la City o Wall Street que en Bruselas. Los que pueden acabar pagando la cena de estos resultados serán, sin duda, los bancos medianos españoles que, por su excesiva exposición a la economía nacional y al inmobiliario unido al escaso margen con el que han aprobado, pueden recibir en las próximas semanas severos castigos en su cotización. En todo caso, lo realmente preocupante a corto plazo no son los resultados de este test de stress sino que la prima de riesgo de la deuda sobreana del Reino de España cerró el viernes en unos estratosféricos 337 bp. Si no hay corrección a corto plazo, los problemas de nuestras entidades financieras van a parecer un juego de niños comparado con la que se nos vendrá encima.
July 19, 2011 at 12:11 am
Muy buen artículo